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Relajación

RELAJACIÓN GUIADA

Relajación guiada para el parto

Para leer semanas antes del parto

Túmbate, ponte cómoda, relájate y pide que te lo lean.


Deja simplemente que se te cierren los párpados lentamente, no los obligues a cerrar. Sólo deja que ellos se toquen. En unos momentos vas a entrar en uno de los estados de relajación más profundo que conoces. Toda la tensión va a desaparecer - todo el estrés se habrá ido - y todo miedo con respecto al nacimiento será puesto a un lado.

Ahora siente que te estás relajando cada vez más... Con cada respiración, la tensión y el miedo va desapareciendo y la seguridad y la confianza va llenando tu cuerpo...

Siente la respiración, no quieras hacer nada con ella, solo siéntela... Respira profunda y lentamente...

Dar a luz es un proceso natural de tu cuerpo y de tu mente. Tu cuerpo, Tu mente y Tu bebé estaréis trabajando en completa armonía durante el momento del parto.

Recorremos todo nuestro cuerpo y sentimos todas las partes del cuerpo sueltas y relajadas...

Imagina una suave brisa acariciando tu mente, todos los pensamientos externos van desapareciendo.

Presta atención a la cabeza, su forma, posición, peso. Relaja la frente, siente tus ojos, en los ojos se acumulan muchas tensiones, relajando los ojos gran parte de tu cuerpo se relaja también. Siente la nariz, siente como el aire entra libremente por tu nariz, entra frío y sale con una temperatura más elevada. Relaja todos los músculos de la cara, los labios, la mandíbula. Observamos y sentimos que todos los músculos de nuestra cara están sueltos y relajados. Músculos de la cara con expresión de calma, serenidad, tranquilidad.

Pasamos a relajar los músculos del cuello y de la nuca, son músculos que soportan el peso de la cabeza, músculos sometidos a grandes tensiones a lo largo del día. Siente tu cuello, siente el calor y el peso en tu cuello y siente como todo se relaja.

Pasamos a relajar los hombros, brazos, antebrazos y manos. Extremidades superiores totalmente sueltas y relajadas. Imagina una suave y cálida manta cubriendo tus brazos. Imagina el calor de una estufa cerca de tus brazos.

Siente tu espalda, relaja los músculos de la espalda, estos están sometidos a grandes tensiones, frecuentemente sentimos molestias…Aprovecho la relajación para sentir la espalda totalmente suelta y relajada. Siente el calor y el peso en tu espalda. Siente los omóplatos las costillas, la columna, el sacro… Todo está relajado.

Imagina tu columna, tus vértebras, recorre tu espalda desde el sacro hasta los músculos de la nuca…Imagina el calor de unas manos recorriendo tu espalda…

Siente los pulmones, siente como al inspirar los pulmones se inflan y como al espirar se desinflan, siente como al inspirar todo tu cuerpo se ensancha y como al espirar se estrecha.

Siente tu abdomen, siente una luz de energía en el plexo solar (justo debajo del esternón), siente calor.. Siente como el plexo solar tiene una temperatura más elevada que el resto del cuerpo. Siente esa agradable sensación de calor y seguridad en tu abdomen. Relaja tu abdomen, para que tu bebé tenga más espacio para moverse. Músculos del abdomen totalmente sueltos y relajados.

Siente la pelvis, relaja los glúteos, el suelo pélvico. En el momento del parto será muy importante que relajes tu suelo pélvico, para permitir el paso de tu bebé. Relaja los muslos, las rodillas, las piernas, los tobillos, los pies y los dedos de los pies. Extremidades inferiores totalmente sueltas y relajadas.

Sentimos nuestro cuerpo en total y profunda relajación, siente el ritmo de la respiración, respiración tranquila, suave, libre...

Hemos conseguido relajar todos los músculos de nuestro cuerpo, si hiciéramos un repaso mental observaríamos que ningún músculo, ni grupo muscular está en tensión. Todos los músculos están sueltos y relajados.

Ahora imagina que te estás observando a ti misma desde fuera, observa como estás tranquila, serena, relajada, estás feliz. Poco a poco te acercas a tu abdomen, continuas tu camino, atraviesas la piel, pasas la pared del útero y te encuentras sumergida en líquido amniótico, aprecia la sensación de calor que proporciona el líquido, es donde vive tu bebé. Comienzas a bucear y de repente te encuentras con tu bebé. Acaricia sus pies, sus piernas, sus muslos. Recorre su espalda… te pones en frente a su cara, mira sus ojos, mira como te sonríe. Él sabe que estas allí. El bebé está seguro protegido y feliz. Pronto os veréis fuera.

Despacio comienzas el camino de vuelta, bucea hacia el útero, sal de tu abdomen y estas de nuevo fuera. Ahora sabes que todo va a salir bien. El bebé nacerá fuerte y tranquilo.

Por último, os invito a que intentéis relajar vuestra mente. Llevamos la mente al borde del sueño, como si quisiéramos dormir. Nada te preocupa, probablemente una agradable sensación de seguridad, de tranquilidad, de sosiego, de paz, inunde tu cuerpo. Recuerda sensación de paz, de tranquilidad y de bienestar. Disfruta de esta sensación, siente como todo va a salir bien...

Sensaciones positivas, que aprovechamos para vivir este hecho positivo próximo a ocurrir en nuestras vidas: como es nuestro PARTO. Intenta pensar , vivir las escenas próximas al parto: pronto abrazarás a tu bebé, vive tu parto con ilusión, por fin vas a ser madre. Ilusión y tranquilidad. Tu parto va a ser normal, estas preparada, sabes o sabrás respirar, empujar, dilatar, relajarte… Tu parto será un éxito y si no lo fuera el personal médico estará contigo. Te ayudará en todo.

El próximo minuto pensaréis en vuestro parto, viéndoos como auténticas protagonistas.
Piensa en que pronto abrazarás a tu bebé.

Terminamos manteniendo los ojos cerrados. Pediros que estos días o semanas próximos al parto, procuréis: PROGRAMAR, PENSAR Y HABLAR de vuestro parto. Siempre enmarcarlo en PARTO ILUSIÓN, PARTO TRANQUILIDAD Y PARTO SEGURIDAD.

CREE EN TI, SABES HACER TODO LO QUE NECESITAS PARA QUE TU PARTO SEA UN ÉXITO.

Despacio vas moviendo los dedos de los pies, las manos.. Y por último abres los ojos...