¿Cómo saber si tengo un prolapso?

¿Qué es un prolapso y cuáles son sus síntomas?

prolapso vaginal

¿Notas peso en la zona vulvar? ¿Te ves o tocas cosas que antes no estaban? ¿Tienes sensación de irritación e hinchazón al andar?

Sabes que más de la mitad de las mujeres comprendidas entre 50 y 60 años se ve afectada por un prolapso vaginal? Que existe una prevalencia entre el 31-97% de mujeres padecen un prolapso. Que hay una incidencia quirúrgica del 70% en las mujeres mayores de 70 años?  (Lousquy R, 2009)

Desgraciadamente, la información, prevención y tratamiento de esta patología pélvica aún es una asignatura pendiente en nuestra sociedad. Por ello, queremos ayudar a todas las mujeres para que sepan identificar que es, que tipos existen, que puede agravarlo y cómo identificar sus síntomas.

Un prolapso vaginal puede mostrarse mediante varios síntomas o incluso ser asintomático en los primeros grados y haber de varios tipos.

Pero, en realidad ¿Qué es un prolapso?

Es el descenso de un órgano intrapélvico (vejiga, útero o recto) en menor o mayor medida hacia el exterior a través de la vagina o recto. Es una de las patologías más importantes del suelo pélvico y en ocasiones se asocia con otras disfunciones urinarias, sexuales o defecatorias.

La mayoría de mujeres se callan o no saben donde dirigirse cuando esto les ocurre, generándoles un estado de preocupación y ansiedad e incidiendo en su calidad de vida.

Una de las funciones principales de los músculos del suelo pélvico es el sostén de los órganos pélvicos, por ello, una debilidad de éstos podría ser una de las causas de la aparición de un prolapso vaginal.

No obstante, en muchas ocasiones la alteración de la calidad y función muscular y del tejido conectivo puede ser originaria por circunstancias como un embarazo, el parto y la menopausia como un alumbramiento vaginal instrumentado, una episiotomía o desgarro de grandes dimensiones, bebés de gran peso, la multiparidad o un descenso estrogénico. Un aumento crónico de presión intraabdominal, el deporte de impacto, el envejecimiento, la obesidad o el estreñimiento y valsalva recurrente podrían acarrear su manifestación.

Existen diferentes tipos según el órgano o compartimento afectado, distribuyéndose en: compartimiento anterior (uretra y vejiga), compartimiento medio (útero y cúpula vaginal), y compartimiento posterior (recto). Su gravedad irá asociada al grado de descenso, clasificándose en 4 grados, de menor a mayor importancia.

La recuperación variará según el tipo y la gravedad de éste y el tratamiento deberá adaptarse las características y posibles causas de aparición. No obstante, a partir de ciertos grados de gravedad la única solución es quirúrgica. Os recomiendo acudir a un profesional experto para aprender a realizar los ejercicios adecuados pero sobretodo a evitar los hábitos perjudiciales y minimizar la hiperpresión abdominal. Realizar un trabajo preventivo es el mejor tratamiento.

¿Cuáles son los síntomas de alarma?

Independientemente de los síntomas que a continuación vamos a describir,  recomendamos asistir a un profesional médico que pueda valorar y diagnosticarlos del mismo modo que acudir a un fisioterapeuta experto para que valore la función muscular y conjuntiva de sostén.

Recordar que, como ya hemos comentado, algunos casos de prolapso  pueden discurrir sin síntomas, sobretodo en aquellas casos más leves, pero en otros, pueden manifestarse varios de los síntomas. No obstante, ninguno de ellos es exclusivo de la presencia de un prolapso. Los síntomas pueden ser:

  • Sensación o presencia de bulto en la vagina visible o no.
  • Sensación de peso o presión en la vagina, agravándose al final del día o estando de pie.
  • Sensación de micción incompleta y elevada frecuencia de micción (con escape o sin él).
  • Chorro de micción variable e irregular, al inicio lento y le cuesta coger fuerza.
  • Infecciones de orina de repetición.
  • Molestias o dificultad a la penetración durante una relación íntima.
  • Dolor o malestar a nivel abdominal o lumbosacro.
  • Dificultad de vaciar el recto con necesidad de pujo.
  • Dificultad de control de gases o urgencia defecatoria.
  • Dificultad orgásmica y libido disminuida.

Si reconoces alguno de éstos síntomas en ti misma, no te asustes y acude a una valoración fisioterápica del suelo pélvico y te indicarán los pasos a seguir. El primer paso de la recuperación es el saber que debes acudir a ésta. El mejor paso es saber en que dirección debes darlo.

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Autora: Marta Fontanet

www.fisiopelvica.es

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