Mi querido Yo Coronel: ¿Podrías dejar de Machacarme?

¿Alguna vez has escuchado tus diálogos internos? ¿Te has parado a pensar en cómo te tratas a ti misma ? ¿Cómo te exiges? ¿Cómo te machacas? ¿ Por qué pretendemos ser SUPER WOMAN y perfectas?

Después de ser madre me he sentido bastante desordenada con toda mi vida. Para volver a equilibrarme empecé a utilizar ciertas herramientas que aprendí del Coaching, Mindfulness, Yoga, Meditación y miles de libros de crecimiento personal. Marcaba horarios imposibles de cumplir (como levantarme a las 5 de la mañana para estudiar y claro nunca cumplía), sin priorizar en nada y olvidándome de algo muy importante que es DISFRUTAR DEL CAMINO y en especial de mi hija.  Quizás mi peor enemigo es aquél que llamo: mi querido YO CORONEL que existe dentro de mí, es decir mi AUTOEXIGENCIA.

Por muchos libros que leyera, técnicas que practicara, ninguna me servía de nada porque eso aumentaba todavía más mi exigencia.

CONSEGUIR ALGO SIN DISFRUTARLO ES CASI COMO PERDER EL TIEMPO. Así que ahora mi objetivo principal es disfrutar del camino y bajar mi nivel de exigencia. Por ejemplo si quiero meditar en vez de querer ser la gurú en meditación number 1, pues me conformo con meditar un poco menos sin tanta exigencia. Incluso me río de mí misma y recorto el tiempo de la meditación!

Estoy aprendiendo a DEJARME EN PAZ! A DEJAR DE MACHACARME, solo busco cargarme a ese CORONEL QUE TENGO EN MI VIDA jeje o con palabras más suaves bajar mi querida exigencia.

ME MACHACO PARA SER PERFECTA Y ACABO MACHACADA Y ENCIMA NO PERFECTA. Es importante aceptar que CUÁNTA MÁS LUZ TIENES MÁS SOMBRAS TIENES!

¿ Por qué nos pasamos el santo día intentando ser las madres perfectas culpándonos cada vez que perdemos los papeles, intentando ser las esposas perfectas, las trabajadoras, las deportistas perfectas, las que ponemos 3 lavadoras diarias, las que mejor cocinamos, las que nunca podemos estar cansadas o hartas de todo? ¿Habéis estado alguna vez con alguien perfecto? Debe ser inaguantable! ES MEJOR SER HUMANA QUE PERFECTA. Suelta ya esa mochila de la perfección, suelta ya las creencias limitantes que tenemos desde niñas y simplemente dedícate a ser!

¿Y que tal si nos queremos, nos aceptamos sin rechazar ninguna parte de nosotras, nos permitimos ser humanas y poder equivocarnos tantas veces como queramos? Con una sola condición: “No ser perfectas pero sí algo mejor personas de lo que éramos ayer”.

Mi mayor reto últimamente es acostarme en paz con todas las acciones que he hecho en mi día. Y es realmente difícil y aquí esta hablando mi exigencia de nuevo, quizás debería deciros: ACUÉSTATE EN PAZ TODAS LAS NOCHES simplemente aceptando el imperfeccionismo y queriéndote mucho muchísimo, abre tu corazón para que todas tus acciones las hagas desde el amor. Y las respuestas y acciones de los demás ya no dependerán de nosotras!

Todos estos temas que te estoy contando, justo salieron ayer gracias a una conversación con uno de mis maestros espirituales, aunque le mencione así, simplemente es una persona normal, de esos que van con vaqueros y sudaderas, no lleva túnicas ni el pelo rapado, alguien humilde que conoce su ego y sus sombras, pero que hace algo muy bien y es acompañarte a descubrir tu verdadero Yo. Es decir alguien que te da unas buenas gafas de bucear para que te lances al mar y puedas bucear dentro de ti. Sin esas gafas el agua parece borrosa y es fácil perderse con todos los peces y tiburones que hay alrededor. Pero si consigues ver más claro, podrás descubrir todos los colores que hay en lo más hondo de tu océano interno, incluso a veces esos tiburones que son el miedo, la ira, la tristeza, nuestras sombras se transforman en algo precioso y en una buena lección de vida para tu aprendizaje personal.

Esto es lo que hacemos en el Coaching! Te acompañamos con herramientas (esas gafas que te darán claridad, neoprenos para que no pases tanto frío cuando estés en tu parte fría y oscura, oxígeno para que no te olvides de respirar por el camino y parar, relojes para que no te olvides de que el tiempo vuela, aletas para que nades más rápido y un buen compañero que seríamos nosotros para ayudarte a llevar a la superficie ese tesoro que tienes dentro de tí).

Así que el reto de esta entrada es ACEPTAR NUESTRO IMPERFECCIONISMO. NO RECHAZAR NINGUNA PARTE NUESTRA, SOLO ACEPTAR Y BUSCA LA FORMA DE CAMBIAR PERO DESDE EL AMOR. La mejor manera de mejorar es simplemente darnos tiempo y darnos cuenta.

Hace 5 años empecé con el Yoga, recuerdo perfectamente que no aguantaba ni un minuto meditando, solo veía a mi jefa que era una pesada en mi cabeza. Me picaba todo y me ponía super nerviosa. Y con la práctica de las posturas de Yoga me pasaba igual, podríamos decir que era rígida de mente y de cuerpo.

Pero pasito a pasito fui practicando, iba apuntando los ejercicios en una pequeña libreta para luego practicarlos con mis embarazadas en las clases que daba de preparación al parto. Me atreví a realizar una formación y os prometo que era un pato mareado, algunos días salía llorando por ver como bailarinas de danza lo hacían tan bien y yo no conseguía ni llegar a mis pies. En esa formación me sentí humillada porque la profesora en vez de animarme me machacaba. Era el patito feo del grupo! Pero me dio igual y poco a poco acepté mis limitaciones y conseguí soltar esa rigidez. Hubo una persona especial en el grupo que creyó en mí y empezó a entrenarme con sesiones individuales.

Igual que yo encontré a esa persona que confió en que podía hacerlo si practicaba, YO TAMBIÉN CREO EN TI. No pretendas conseguir las cosas en 6 meses, pero si cada día practicas o haces 5 minutos o 10 o 20… Eso dentro de varios años se convertirá en muchas horas de práctica.

Como decimos en Yoga desde la amabilidad y la humildad, ve consiguiendo metas pequeñas y objetivos alcanzables y realistas.

Quizás yo no puedo ser bailarina de ballet pero si profe de Yoga y acompañar a los alumnos desde mi experiencia de rigidez a ser más flexibles. Y aunque la postura no me salga perfecta, la esencia y lo que transmite es lo bonito.

Si fueras un poco rígida para practicar Yoga, ¿Qué te gustaría más? ¿Ver a una profe perfecta o una que es igual que tú pero que gracias a su práctica ha mejorado?

Y quizás si fueras bailarina de danza, seguro preferirías a una profe que tuviera la misma elasticidad que tú. Por eso en este mundo todos tenemos espacio para brillar desde nuestras imperfecciones. Incluso las bailarinas de danza siendo tan elásticas muchas veces sufren dolores en las articulaciones.

Por eso, lo que nosotros vemos perfecto ante nuestros ojos quizás no lo es tanto para los ojos del otro.

El gran problema es que nos ponemos retos tan grandes que creemos que no podemos con ellos. Empieza a marcarte objetivos que sean como PASITOS DE BEBÉ y seguro acabas realizando los objetivos poco a poco.

Otra cosa importante es no COMPARARSE CON LOS MEJORES DEL MUNDO. Compárate con tu vecino por ejemplo! Quizás él no medite tan bien como tú, o juegue al padel o baile como tú. Si te comparas con el mejor lo que estás haciendo otra vez es MACHACARTE. Así que date cuenta de con quién te estas comparando y piensa que hasta el mejor del mundo tampoco es perfecto y se equivoca o hasta esa preciosa bailarina también tiene dolores debido a su exceso de elasticidad.

DISFRUTA DE LO QUE HACES SIN LA EXIGENCIA DEL RESULTADO.

Muchas veces me he preguntado: ¿Cómo lo hacen las otras madres, esas que parecen tan felices en Instagram o en el Facebook que tienen tiempo para todo? Madres que escriben libros, brillan a nivel profesional, están monísimas, se quedan perfectas nada más dar a luz, tienen tiempo para hacer deporte y jugar con sus hijos en plena atención consciente.

Pero si te das cuenta, no sabemos si es real. Quizás no hay que fiarse tanto de todo lo que brilla! Todas tenemos el mismo tiempo 24 horas, y aunque las personas de éxito también tienen 24 horas… ¿Algo deben de estar sacrificando? Quizás unas sacrificamos nuestro tiempo con nuestros hijos por trabajar, otras por hacer deporte, otras por estar con la pareja, otras por dejar las amistades, otras por escribir libros, otras por estudiar… No pretendo emitir juicios, todo es perfecto si estamos en total equilibrio con nosotras mismas y con nuestros hijos.

Pero, ¿qué pasa si estamos desordenadas? Lo más importante es descubrir que necesitamos nosotras como madres y personas.

Te invito a que hagas esta práctica de Coaching:

Apunta durante 1 semana todos los diálogos mentales que te dices ( Por ejemplo: No voy a ser capaz, No soy buena en esto, que tripa tengo, vaya pintas que tengo últimamente…). Todos los diálogos que te cuentes a ti misma.

Y seguro cuando los leas dentro de una semana vas a flipar! Es decir muchas veces ni a nuestro peor enemigo le diríamos eso! Piensa que tu estado anímico depende de lo que te dices. Y llega un momento que acabas creyendo esos diálogos o monos saltarines que tienes en tu mente. Pasada esa semana borra o quema esos diálogos y no vuelvas a decirte nada igual!

Cosas que dirías a las personas que más quieres, por ejemplo a tus hijos, son las cosas que hay que decirse.  Te pongo otro ejemplo para que se entienda mejor: MI hija está empezando a andar, imagina que cada vez que se cae, le digo así noooooo, que torpeeee! Pero que mal lo haces!… ¿Cómo crees que se sentiría? Si no haces esto con tus hijos porque nos lo hacemos a nosotras mismas.

A demás piensa que si te haces daño a ti misma, también se lo estás haciendo a tus hijos.  Si no cuidas de tí y mantienes tu centro o tu orden, no podrás cuidar de tus hijos desde el equilibrio.

¿Me cuentas algunos de tus diálogos? ¿Te apetece descubrirte con un proceso de Coaching? Puedes escribirme a lucetuembarazo@gmail.com

Namasté

 

 

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